El agua detenida
Estreno nacional: Miguel Poveda debuta como actor, en una obra dedicada a
Lorca con música en directo
Miguel Poveda se subirá por primera vez al escenario como actor con El agua detenida. Esta nueva obra escrita y dirigida por Ceres Machado se estrena a nivel nacional en el Teatro del Soho CaixaBank en enero. Poveda estará acompañado por un gran elenco con Pedro Moreno Orta, María Vílches y More Orta.
En mitad del campo, en un cruce de caminos del que parece imposible escapar, un viejo pozo reúne a tres hombres atravesados por el deseo, la pasión y la culpa. Juan vive refugiado en el orden y en el silencio de una vida vacía. Pepe el Romano corre detrás del deseo incapaz de escapar de sí mismo. Leonardo arde consumido por un amor imposible. Sobre todos ellos, La Luna. Que observa, canta y maneja el destino hacia la tragedia.
El agua detenida es una relectura contemporánea del universo de Federico García Lorca, donde los personajes masculinos de Yerma, La casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre conviven en un mismo espacio poético atravesado por el amor, la pasión, la culpa, la masculinidad... y la muerte.
La obra mezcla teatro de texto, música en directo, poesía, movimiento y raíz flamenca para construir un lenguaje escénico propio donde lo simbólico y lo humano conviven inevitablemente.
Una tragedia contemporánea sobre hombres incapaces de controlar sus instintos y mujeres que se niegan a callar. Todos ellos presos de un deseo. Aunque éste acabe destruyéndolo todo. Incluso a sí mismos.
El agua detenida propone mirar el universo lorquiano desde un lugar poco explorado: la masculinidad. Es una invitación a navegar entre las estructuras emocionales, sociales y culturales que empujan a Juan (Yerma), Leonardo (Bodas de sangre) y Pepe el Romano (La casa de Bernarda Alba) a actuar como actúan. Ellos representan tres maneras distintas de entender el amor, el deseo, el deber y la libertad dentro de la España rural de los años 30, un contexto profundamente marcado por la tradición, la religión, la honra y las normas sociales.
La obra se construye a partir de grandes símbolos lorquianos. La Luna aparece como presencia física y poética, ligada al destino, al deseo y a la muerte. La tierra representa lo fértil, lo primitivo y lo inevitable.
El agua atraviesa toda la pieza como símbolo de vida, deseo y pulsión; y el pozo, situado en el centro del escenario, se convierte en la gran imagen de la obra: un lugar de encuentro, memoria y conflicto donde los personajes se enfrentan constantemente a aquello que sienten y a aquello que creen correcto.
La puesta en escena mezcla teatro de texto, poesía, música en directo, movimiento y raíz flamenca para construir un lenguaje escénico donde lo humano y lo simbólico conviven constantemente. Porque hablar de los hombres de Federico es hablar de Federico, de lo que le preocupaba, lo que le disgustaba y lo que apreciaba.
Ceres Machado